En una emotiva ceremonia realizada en Morelia, la Secretaría de Cultura del estado llevó a cabo el depósito de las cenizas del reconocido artista Alfredo Zalce en su Casa Taller, con motivo del 23 aniversario luctuoso de su fallecimiento. El acto reunió a autoridades culturales, familiares, integrantes de la comunidad artística y público en general, quienes se congregaron para rendir homenaje a la memoria del muralista michoacano. El ambiente estuvo marcado por la solemnidad y la gratitud, destacando la importancia de preservar el legado de quien es considerado una de las figuras más influyentes del arte mexicano del siglo XX. El recinto, que fuera en vida del artista su hogar y espacio creativo, se llenó de recuerdos y testimonios sobre la trascendencia de su obra y su impacto en la cultura nacional.
Durante la ceremonia, la secretaria de Cultura, Tamara Sosa Alanís, subrayó la relevancia de este día para el arte y la identidad de Michoacán. En su mensaje, expresó que el acto simboliza el compromiso del Gobierno estatal con la preservación y difusión del legado de Alfredo Zalce, agradeciendo a la familia y amigos del artista la confianza depositada en las instituciones culturales para custodiar su memoria. Sosa Alanís destacó que la Casa Taller no solo resguarda las cenizas de Zalce, sino que se consolida como un espacio vivo, destinado a la creación, la formación artística y el encuentro social, perpetuando así el espíritu innovador y generoso del maestro.
El artista visual y docente Mizraim Cárdenas Hernández compartió ante los asistentes que la semana previa a la ceremonia estuvo llena de emociones, impulsadas por las actividades conmemorativas en torno al legado de Alfredo Zalce. Cárdenas resaltó el carácter simbólico de que los restos del artista regresen a la Casa Taller, un espacio que, según sus palabras, representa un semillero de formación y cultura para nuevas generaciones. Señaló también la importancia de mantener viva la memoria de quienes han hecho aportes fundamentales al arte, y llamó a la comunidad a seguir promoviendo la obra y el pensamiento de Zalce en cada rincón del estado y del país.
Mariela Ferreyra, vicepresidenta de la Fundación Cultural Alfredo Zalce, enfatizó en su intervención el significado profundo de este acto, recordando que hace 23 años el maestro dejó su casa y que hoy regresa para iniciar un nuevo ciclo. Para Ferreyra, la ceremonia no solo es un tributo, sino también una reafirmación de la vigencia del legado de Zalce y su conexión inquebrantable con el espacio que lo vio crear y formar a tantos artistas. Expresó que la Casa Taller es mucho más que un inmueble; es un territorio de creatividad y encuentro, que debe seguir siendo un referente para quienes buscan en el arte un camino de expresión y transformación social.
Por parte de la familia del artista, Beatriz Zalce de Guerriff, hija del maestro, compartió que la ocasión estuvo marcada por sentimientos encontrados, mezclando la tristeza de la ausencia con la satisfacción de ver realizado este acto simbólico. Manifestó su agradecimiento a las instituciones que hicieron posible el depósito de las cenizas y pidió que la Casa Taller continúe siendo un espacio abierto, dedicado al aprendizaje y la creatividad, tal como lo soñó su padre. Alfredo Zalce, pintor, grabador y muralista nacido en Pátzcuaro en 1908, dejó una huella indeleble en la historia del arte mexicano, no solo por su obra, sino también por su compromiso con la formación artística y la vida social y cultural de Michoacán. Su legado sigue presente en la bienal nacional que lleva su nombre, en su producción artística y en la inspiración que brinda a quienes ven en el arte una herramienta de cambio y reflexión.





