En el marco de la investigación sobre el asesinato de Carlos Manzo, el titular de la Fiscalía General del Estado (FGE), Adrián López Solís, ha defendido su gestión ante las críticas que apuntan a omisiones en el proceso. Recientemente, se ha cuestionado la falta de requerimiento oportuno de los dispositivos móviles del alcalde asesinado, lo que ha generado un debate sobre la eficacia de la investigación en curso. Torres Piña, quien encabeza la FGE, aseguró que dichos celulares no eran relevantes para el desarrollo del caso, lo que ha suscitado diversas reacciones entre los actores políticos y la sociedad civil.
Durante la rueda de prensa, Torres Piña enfatizó que la investigación sigue su curso y que se están tomando en cuenta todas las evidencias pertinentes. La FGE se encuentra en la etapa final de esta indagatoria, y el funcionario resaltó la importancia de no apresurar juicios sobre el manejo de la información. Esta declaración surge en un contexto donde la presión social exige respuestas claras y rápidas sobre la trágica muerte de Manzo, un hecho que ha conmocionado a la comunidad de Michoacán.
La situación se complica con la participación de Grecia Quiroz, quien ha sido mencionada en relación con el caso debido a su cercanía con el alcalde. Se ha solicitado formalmente a Quiroz que entregue los teléfonos de Manzo para su análisis, resaltando la necesidad de obtener toda la información que pueda esclarecer los hechos. Sin embargo, el entorno político se ha tornado tenso, con acusaciones de opacidad y falta de transparencia en la actuación de las autoridades, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre la gestión de la FGE.
Por otro lado, el hermano del fallecido alcalde ha hecho un llamado a la Fiscalía General de la República (FGR) para que asuma la investigación, argumentando que la intervención de un organismo federal podría traer mayor imparcialidad al proceso. Esta solicitud se ha presentado en un contexto donde la confianza en las autoridades locales es cuestionada, y la familia de Manzo busca justicia de manera decidida, deseando que el caso no caiga en el olvido.
La situación en Michoacán se encuentra marcada por un creciente clamor social por justicia, especialmente en casos de violencia política. Las palabras de Torres Piña han dejado claro que, a pesar de las críticas, la FGE está comprometida con el esclarecimiento del caso de Carlos Manzo. En el horizonte, la resolución de este caso podría sentar un precedente importante en la lucha contra la impunidad en la región, donde los habitantes esperan respuestas efectivas y responsables por parte de sus autoridades.





